Que el Centro de Convenciones no se vuelva otro motivo de vergüenza nacional

He seguido con prudencia y especial preocupación todas las informaciones relacionadas con la construcción del Centro de Convenciones de Barranquilla, en el marco de una iniciativa liderada por un grupo de empresarios privados, la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía Distrital.

Me inquieta la confrontación alrededor del proyecto, suscitada por la ubicación final que tendrá en el antiguo lote de Peldar en la Vía 40 y no en la zona de La Loma en Barranquillita, como se había presupuestado inicialmente.

Veedurías ciudadanas cuestionan el papel que ha jugado la Cámara de Comercio de Barranquilla en todo este proceso y la honorable Asamblea del Atlántico, como el Concejo Distrital, están hablando de comisiones indebidas y de engaños para hacer realidad esa construcción en beneficios de unos sectores privilegiados.

Ante la magnitud de lo que se ha dicho, no nos queda más que solicitarle respetuosamente a la Presidencia de la República y al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que han comprometido recursos de la Nación en ese proyecto, que soliciten todas las explicaciones del caso y se informe ampliamente a la ciudadanía sobre lo que ha ocurrido.

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