Niños y niñas colombianos requieren menos retórica y más acción


Culminó la décima cumbre nacional de gobernadores en Santa Marta por la Infancia, la Adolescencia y la Familia, cargada de nuevos discursos y pronunciamientos que si bien reconocen que “ La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir y proteger al niño y a la niña, para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos”, no van más allá de una retórica ociosa porque en la práctica lo que observamos es apatía y abandono de un sector que debe ser el tesoro más preciado de cualquier pueblo.


Recordemos que los cuatro principios fundamentales de la Convención sobre los Derechos del Niño son: “la no discriminación; el compromiso con el interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo; y el respeto a las opiniones del niño.”

Pero en Colombia y sus regiones, a pesar de los ingentes esfuerzos hechos por el Gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez, nuestros niños y niñas sufren, lloran y mueren como consecuencia de la violencia intrafamiliar, la falta de acceso a la educación, la desnutrición y el hambre, la drogadicción, la delincuencia precoz y la prostitución, entre otros factores.

Los niños y niñas colombianos requieren y necesitan menos retórica y más acción, para que se constituyan en el verdadero futuro del país y no para que sigan muriendo por culpa de la indolencia oficial.

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