La terquedad barranquillera de ignorar a la clase política

A través de los medios de información he conocido la reunión de autoridades de Barranquilla y dirigentes gremiales con voceros presidenciales, con el fin de presentar las razones que tiene la ciudad para oponerse a la adopción del sistema de cargue y descargue de mercancías en fondeo, mediante lo que sería el nuevo estatuto aduanero nacional.

El documento que contiene 16 juiciosas reflexiones que sustentan los perjuicios que se le causarían a una ciudad como Barranquilla por este sistema, ha debido ser más contundente en términos estadísticos pero de todas maneras creo que responde en parte a lo exigido hace un mes por la Ministra de Transporte, Cecilia Álvarez Correa Glenn.

Sin embargo, a pesar de la importancia del tema por el trámite legislativo que debe surtir, extraña que la clase política del Atlántico (Senadores, Representantes a la Cámara, Diputados y Concejales) no haya sido invitada por los locales para acompañar el justificado reclamo ante las autoridades nacionales. Me parece una actitud poco coherente con el planteamiento de que respiramos nuevos aires para la gestión del desarrollo regional. Claramente digo que si el asunto es excluyente con la clase política, ese nuevo aire muy pronto estará contaminado.

En el caso del fondeo llama la atención que se desconozca a los políticos para dar la pelea, porque en el documento llevado a la Casa de Nariño se dice que un asunto de esta naturaleza es de estricta competencia del legislativo. Hay un problema que compete a los políticos pero a ellos se les ignora a la hora de luchar en los altos ámbitos del poder. Esa tesis resulta poco sensata a nuestro modo de ver.

No estamos lagarteando invitaciones ni lamentando amiguismos que no buscamos. Lo que estamos es llamando la atención sobre la necesaria unidad que debe existir en todos los sectores para evitar riesgos y amenazas que atentan contra el interés general.

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