Lo más difícil de la reconstrucción Caribe

Con un aproximado de personas damnificadas por el invierno y la evaluación preliminar de los daños en materia de infraestructura urbana y rural, así como los perjuicios a la actividad agropecuaria, comenzamos ahora uno de los aspectos más difíciles de la reconstrucción Caribe.

En la mayoría de las zonas inundadas hay que hacer lo que se conoce popularmente como el achique, es decir, la extracción de las aguas que ingresaron por el desbordamiento de ríos, ciénagas y lagunas. Esta es una tarea titánica y en el caso del Sur del Atlántico es necesario esperar que el Río Magdalena descienda para que tenga efecto el desagüe. Mientras las aguas se van y regresa la sequedad, urge mantener la asistencia humanitaria y la rehabilitación de sistemas de acueductos y alcantarillados, al igual que las instituciones educativas públicas. También hay que reparar subestaciones eléctricas. Lo que viene es descomunal.

Aquí es importante acompañar a nuestras autoridades, colaborar en todo momento según lo demanden las circunstancias y estar vigilantes para que no se desvíen ni los dineros ni las ayudas materiales del proceso de reconstrucción del Caribe colombiano.

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